domingo, 15 de febrero de 2009

Mujeres en la alborada desmitifica la lucha de las guerrilleras guatemaltecas

La lucha armada se ha considerado desde siempre como una labor casi exclusivamente masculina, pero la participación de la mujer en estas lides ha sido amplia y determinante, y no sólo en la retaguardia o en la cocina, sino en el frente mismo de batalla.

El “despertar” de una vida de comodidades a una de lucha social, y el relato de los momentos tanto cotidianos como extraordinarios en la vida guerrillera, es el núcleo del libro Mujeres en la alborada (Artemis y Edinter), de la escritora guatemalteca Yolanda Colom, quien recientemente estuvo en México para dar a conocer su obra.

En entrevista con La Jornada, Colom relata sus experiencias en la clandestinidad y hace una reflexión sobre los aportes de las mujeres en los procesos revolucionarios y de las actuales condiciones de su país.

De niña privilegiada a revolucionaria

Proveniente de una familia de comunistas, la escritora tuvo desde siempre la inquietud de participar en la lucha. “Comencé a hacer labor cívica, pero muy temprano me cuestioné sobre las causas de tanta pobreza, yo que había tenido una niñez privilegiada en las mejores escuelas”, recuerda.

En esa búsqueda se acercó a la teología de la liberación, para después trabajar como maestra rural, donde conoció de manera directa las inhumanas condiciones de vida de los sectores más pobres de Guatemala.

Gracias a las actividades académicas de su fallecido esposo, el también escritor y guerrillero Mario Payeras (1940-1995), Colom tuvo la oportunidad de permanecer dos años en Europa, donde intensificó su formación política al estudiar las luchas obreras y campesinas del mundo.

A inicios de los años 70 regresó a su país para integrar el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), donde participó más de dos décadas, en la que considera “la mayor escuela de humanismo y de cultura que pude haber encontrado en la vida”.

En esta actividad “difícil y riesgosa”, donde más de una vez se preguntó cómo pudo sobrevivir, la participación de las mujeres fue masiva, y no sólo a nivel de base, sino también en cuadros altos y medios.

“Las mujeres guatemaltecas, muchas del campo o indígenas, tuvieron un papel activo y beligerante en la lucha por sus espacios, en una sociedad que hoy día sigue siendo conservadora, patriarcal y muy machista”, señala la autora, hermana del actual presidente de Guatemala, Álvaro Colom.

Para la ex guerrillera, la necesidad de escribir surgió como respuesta al desánimo que cundió entre muchos de sus compañeros tras el fracaso de diversos proyectos revolucionarios, y para ofrecer una “versión no oficial” de la cruenta lucha que vivió el país centroamericano, en la voz de quienes empuñaron las armas.

El objetivo, afirma Colom, es consignar “lo que vi, lo que sentí y lo que escuché”, y no sólo los momentos heroicos de la vida de una mujer combatiente, sino también “la cotidianidad de la militancia, la talacha. Quiero desmitificar la lucha armada y mostrar que somos gente de carne y hueso”.

A 30 años del comienzo de esa guerra civil, la escritora ve a las mujeres de Guatemala más organizadas y participativas en todos los sectores, pero en términos generales percibe un país todavía más atrasado e injusto que el que trató de cambiar cuando era más joven, y en donde la posibilidad de un nuevo estallido social sigue lantente.

Al no tener acceso a las grandes cadenas de librerías, Mujeres en la alborada se puede conseguir en México mediante una red de distribución alternativa. Si está interesado en adquirirlo, puede contactar a Alberto Híjar en el teléfono 5573-4882.


Fuente: La Jornada, Fernando Camacho

No hay comentarios: