lunes, 8 de junio de 2009

Columna del Astillero

Julio Hernández López

En un par de horas cambió la suerte electoral de Guillermo Padrés, el candidato del PAN a la gubernatura de Sonora. A las 17 horas del viernes pasado debería estar contra las cuerdas, sin defensa posible, ante las acusaciones de ser un mentiroso que en un debate le haría su opositor priísta, Alfonso Elías.

Días atrás, Padrés había hecho publicar los resultados de encuestas de opinión realizadas por la firma GEA-ISA, en las que se demostraba que el panista había remontado la desventaja de origen que tenía respecto del priísta: de 10 puntos de diferencia en favor de Elías, ahora sólo serían cinco, a un mes de la hora de las urnas y bajo el dicho político de que caballo que alcanza, gana. Como suele hacerse en estos casos, el candidato panista dio a conocer a los medios de comunicación las pruebas metodológicas de su dicho: se había hecho una encuesta estatal de viviendas, entre el 21 y el 28 de mayo, a 2 mil 81 personas, y los resultados tenían un margen de error del 1.8 por ciento y un 95 por ciento de confiabilidad. El priísta tenía 42 por ciento de la intención de los votantes; el panista, 37, y la candidata perredista, cuatro.

Mas todo había sido una mentira: GEA-ISA dijo oficialmente que nunca había hecho nada para el panista y que desconocía el origen de los datos difundidos. El candidato blanquiazul Padrés no tenía más camino que aguantar las etiquetas de mentiroso confirmado que el priísta le haría, y aceptar que la posibilidad de ser gobernador se diluyera escandalosamente. Pero dos horas antes del debate sucedió una desgracia infantil que hizo posponer el debate temido (ayer se hablaba de cancelarlo) y arrojó tal cantidad de odio social sobre la camarilla priísta que se ha repartido el botín público en Sonora en los años recientes (hasta en negocios menores como las guarderías públicas subrogadas a particulares) que no sólo nadie puso más atención en el tema de las mentiras demoscópicas y el debate noqueador, sino que a gran velocidad comenzó a esparcirse la versión de que iban cambiando las tendencias electorales y Padrés volvía a tener chance de ganar.

Son priístas, integrados al grupo del gobernador tricolor Eduardo Bours Castelo los principales involucrados en la tragedia de las guarderías subrogadas. Gildardo Francisco Urquídez Serrano es el secretario de finanzas del comité estatal priísta que postula como candidato a gobernador a su pariente, Alfonso Elías Serrano. Urquides forma parte del proyecto Fuerza Sonora, en especial de la subsección Fuerza Empresarial, que apoya a Elías Serrano. Pero también ha estado en reuniones con los calderonistas y su propuesta México 2030. Priísmo y panismo fundidos en la complicidad de los intereses, beneficiarios de las mieles del saqueo local y de las concesiones y los negocios arreglados con el ámbito federal (véase el Reporte Índigo y otro negocio hildebrándico, entre el IMSS y Tata Consultancy de México, con el primo Carlos Castañeda Gómez del Campo en medio). Otra de las propietarias de la guardería ABC, Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella (MMAGCT), por ejemplo, está emparentada con Margarita Zavala Gómez del Campo. El padre de MMAGCT es Roberto Gómez del Campo Laborín, quien resulta un eje de emparentamiento político entre la rama Gómez del Campo (a la que pertenece Mariana Gómez del Campo, la protegida de Margarita Zavala G. del C. en la política panista del DF) y la de los Laborín, pues también es tío de Lourdes Laborín, esposa del gobernador priísta Eduardo Bours Castelo.

En diversos foros de Internet, y en un video colocado en YouTube se asegura que la antedicha Marcia está casada con Antonio Salido, director de infraestructura estatal del gobierno de Bours y primo de Epifanio Salido, candidato priísta a la presidencia de Hermosillo; y Gildardo Urquídez Serrano es concuño de Alfonso Escalante Hoeffer, subsecretario de Ganadería, cuñado de Ricardo Mazón (compadre de Bours) y de Juan Carlos Lam (secretario técnico de Bours), pero, además, esposo de Sandra Lucía Téllez Nieves, dueña junto con Urquídez y la sobrina Marcia de la guardería ABC y de otras más en Hermosillo y el interior del estado.

Lo que sucedió en la capital sonorense es una combinación de las políticas depredadoras del neoliberalismo (la entrega de lo público a lo privado, para sustituir el interés social por el afán de lucro) y de la corrupción terrible que han practicado las administraciones priístas y que han superado en cinismo y voracidad los miembros de la elite panista y sus aliados electorales (Bours, en combinación con Elba Esther Gordillo, aportó cuotas de defraudación electoral en 2006). Las guarderías infantiles son un botín económico (y político, como en la Sedeso de Chepina Vázquez Mota, que puso a Lía Limón como directora de políticas sociales y entregó recursos para montar estancias infantiles a cuadros panistas; Lía, ex esposa de Luis Carlos Ugalde, ahora es candidata a diputada federal), entregado a cercanos y favoritos a los que se dan participaciones federales para que las apliquen a los programas anunciados, pero esos concesionarios, metidos en el negocio de compartir ganancias por fuera con los políticos concesionadores, ahorran de mil maneras para quedarse con más ganancias y repartir hacia las alturas o invertir en campañas electorales. Por eso se pueden ver bodegas habilitadas como guarderías, en zona explosiva, con techos de poliuretano, sin extinguidores ni salidas de emergencia, y todo es supervisado y aprobado por los amigos, como el negociante Karam, miembro del círculo íntimo del felipismo, habilitado como director del Seguro Social. Es la misma historia de Pasta de Conchos o del News Divine, con el mismo riesgo de impunidad y cinismo.

Y, mientras Vicente Fox se tira al pasto en su monumento a la corrupción y el egocentrismo denominado Centro Fox, junto a la gran Marta que anuncia a los mexicanos que su boda sigue en pie, gozando de La Guelaguetza que hasta allá llevó el alegre y agradecido Ulises Ruiz, ¡hasta mañana, con la salazón que continúa, y no sólo en el futbol mundialista!

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