martes, 23 de junio de 2009

Derecho real a la cultura: Ley general de cultura.

México es hoy un país multicultural, pluriétnico y multilocal, en tanto que su población no solo se caracteriza por su diversidad lingüística y sociocultural, sino también por la movilidad de sus grupos humanos, tanto al interior como al exterior del país. Sin embargo, la riqueza patrimonial está protegida mayoritariamente en lo referente a los “sitios y lugares arqueológicos” y en algunas tradiciones reconocidas por la UNESCO como “Patrimonio Universal”.

El pasado noviembre la LX legislatura aprobó una enmienda al artículo 4o Constitucional a fin de incluir el reconocimiento del derecho ciudadano al acceso y disfrute de los bienes y servicios culturales.

"Toda persona”, dice la enmienda “tiene derecho al acceso a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia, así como el ejercicio de sus derechos culturales”.

Sin embargo, en el aspecto artístico datos oficiales revelan que más de 60% de la población en México nunca ha asistido a un teatro, a una función de danza o a un museo. La mayoría de las programaciones artísticas de las instituciones abarcan del 8% al 15 % de los ciudadanos.

El decreto agrega que "el Estado promoverá los medios para la difusión y desarrollo de la cultura, atendiendo a la diversidad cultural en todas sus manifestaciones y expresiones con pleno respeto a la libertad creativa. La Ley establecerá los mecanismos para el acceso y participación a cualquier manifestación cultural".

Sin embargo no existe una ley general de cultura que especifique cómo el Estado garantizará ese derecho.

Paradójicamente un país con tanta riqueza cultural y artística presenta serios rezagos respecto a la institucionalidad de la cultura, el patrimonio, la educación artística y la investigación cultural.

El pasado 01 de junio, el diario La Jornada en su artículo "Catastróficas secuelas dejó la crisis sanitaria al teatro independiente", confirmó que después del brote epidemiológico del virus de Influenza, el “Derecho a la cultura y a las artes” elevado ya a rango Constitucional, no ha sido resguardado por el Estado; la nota dice:

“El impacto repercutió no sólo en el ámbito económico –afirmaron diversos creadores escénicos-, sino en todo el proceso productivo teatral, y evidenció, de nueva cuenta, las precarias condiciones y la enorme desprotección en la que deben desarrollarse los proyectos teatrales independientes” mientras que “En el caso de la actividad turística, Felipe Calderón anunció, el pasado 25 de mayo, una inversión de mil 200 millones de pesos para labores de promoción”.

La nota referida evidencia que las políticas gubernamentales no sólo han olvidado el aspecto cultural, sino que lo agreden constantemente limitándolo y segregándolo. Es necesario que el Congreso avale una Ley General de Cultura y una Ley General de Patrimonio Artístico no sólo para proteger estos sectores, sino también para garantizar su permanencia y disfrute.

No permitiremos que en nuestro país se destruya la cultura, legislaremos sobre ella, lo haremos desde el Congreso, pues como lo dice aquella maravillosa poeta Nicaragüense Gioconda Belli: “Queremos flores, cuando nos corresponde el jardín del que nos expulsaron”


Karla Galván Acosta*

*Amérika Moreschi

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Karla!!
¿Recuerdas? "Madree no me controles". Yo todavía recuerdo la chica blanca, delgadita con cara de pinga que corría al CCH-Sur y que le interesaba el teatro. Es bueno saber que hay cosas que nunca cambian.

Dónde andas, te he llamado pero ya no es tu núm. de teléfono, te dejo mi correo, ojalá pueda saludarte pronto, me gustaría volver a escucharte.

Abrazos!
Beatriz

bmperalta7@yahoo.com.mx

Mujer de fuego dijo...

Amiga, te escribo pronto y nos tomamos un café, qué lindo encontrarte por estos ciberespacios