martes, 22 de septiembre de 2009

Presentan exposición con temática gay en la Academia de San Carlos


Sonrientes, dos hombres participan en una marcha para demostrar que hay varios modelos de familia. Sus playeras blancas lo dicen todo con sorprendente sencillez y hasta con humor: en el pecho de cada uno dice "papá", y en el del niño que está a su lado, "hijo".

Con un tono natural y cotidiano, lejos de la provocación y el morbo con el que se suele hablar de la homosexualidad, es como se presenta la mayoría de las obras de la exposición colectiva multidisciplinaria Historias de amor: colección visible de arte contemporáneo con temática LGTB, que se inauguró hace unos días en la Academia de San Carlos (Academia 22, Centro Histórico), donde concluirá el 25 de octubre.

La muestra, presentada por el Museo Universitario del Chopo en coordinación con la embajada de España y la Asociación Cultural Visible, reúne 53 piezas realizadas en las técnicas y formatos más diversos por artistas de varios países, como España, Alemania, Cuba, México, Chipre, Estados Unidos y Francia.

Uno de los atractivos extras es la presencia de trabajos de artistas de renombre internacional, entre ellos el fallecido cineasta británico Derek Jarman y la artista japonesa Yoko Ono, quien propone la instalación titulada El árbol de los deseos, un ahuehuete de tres metros en el que el público podrá colgar papeles con peticiones e ideas.

Surgida en 2005 con el objetivo de promover la legalización del matrimonio entre homosexuales en España, la exposición ha ido enriqueciéndose año con año mediante las donaciones de los artistas participantes, y entre sus propósitos centrales está lograr la visibilidad total del colectivo lésbico, gay y transexual.

"Ser gay estaba prohibido por la ley en algunos países o al menos no era bien visto; entonces había que vivir en cierto anonimato. Por eso una de las mayores reivindicaciones de los años recientes es justamente la visibilidad. Es una forma de salir del ostracismo al que hemos estado condenados durante cientos de años", comenta en entrevista el curador de la muestra, Pablo Peinado.

Esta carga de silencio y pena, sin embargo, ha comenzado a aligerarse en los años recientes. “Por eso es importante que lo hablemos con naturalidad; tampoco me gusta el hecho de reunir a mis padres y mis amigos y decirles que soy gay. Simplemente les dices: ‘estoy enamorado de tal persona y ya’”, señala por su parte el escritor, periodista y dibujante Jorge Artajo.

Lejos del trauma de "salir del clóset", estas obras tienen "variedad, alegría y una manera muy natural de hablar del tema, cuando hace una década había más dramatismo. Ahora la veo dinámica, en tono más de humor o de homenaje", apunta el artista José Manuel Nuevo, quien en el contexto de la exposición impartirá el taller Iconos de las plástica GLTB y Q en España, 1970-2009”.

Mediante la fotografía, la pintura, el collage, el diseño gráfico o la instalación, los creadores participantes también muestran las actividades más cotidianas en la vida de gays, lesbianas y transexuales: la paternidad, la noche de bodas, la forma de manifestarse cariño.

Podría decirse que el leitmotiv de la exposición está más centrado en el amor y la ternura que en el sexo.

"Antes el sexo era vital para reivindicar una obra, y ahora no hay necesidad de hacerlo. Es el mundo de la emoción y el afecto lo que hoy me apetece reivindicar", explica Nuevo.

La idea de la muestra es, añade Pablo Peinado, que pueda ser vista por cualquier persona, incluidos niños de cinco años con sus familias.

"No hay una intención de choque frontal o de provocación; eso está en la mirada de cada espectador."

Historias de amor es, de cierta forma, un producto de la movida madrileña, el fenómeno cultural de los años 70 y 80 que revolucionó a la sociedad española.

"La exposición es hija de la re-movida; tiene ese mismo espíritu de libertad y de gozar la vida, sin los encorsetamientos de la dictadura franquista."

A pesar de los avances históricos en el reconocimiento de los derechos de los homosexuales, advierte Peinado, se corre el riesgo de pensar que al decretarse una ley todos somos iguales automáticamente, y no hace falta defender esas conquistas todos los días.

"Hay que hacer mucho trabajo de cambio y transformación social. Que un país margine a sus ciudadanos por no tener relaciones heterosexuales no tiene ni pies ni cabeza. Es algo que ojalá dentro de 50 años nos parezca absurdo."

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