martes, 1 de diciembre de 2009

Sexo, pudor y libre comercio por Amérika Moreschi

Agosto 07, 2008

En el marco de la XVII Conferencia Internacional del VIH Sida, celebrada en México, el gobierno de facto una vez más ha dado muestras de su doble moral ante los problemas de salud y las políticas públicas.

Por un lado, el ultraderechista José Ángel Córdova Villalobos, quien, algunos dicen aspira a la gubernatura de su estado, marcha en la Ciudad de México en contra de la discriminación por homofobia, este hecho no le impidió criticar la pastilla del día siguiente en esa misma semana. Por otro lado, la Secretaría de Educación censura y amenaza con una sanción para los maestros que se atrevan a utilizar pedagógicamente el libro de sexualidad promovido por el Gobierno del Distrito Federal. ¿Entonces de qué se trata? ¿Somos o no somos? Felipe Calderón, el hombre al que le queda grande la silla, los uniformes y hasta los discursos, pero que lamentablemente ostenta, por un asalto a la democracia, la presidencia de México, da a conocer la eliminación de los requisitos para introducir y comercializar los medicamentos antirretrovirales al país.

El discurso populista y demagógico del presidente impuesto nos recuerda a aquel anuncio que hizo al liberar de aranceles los granos para “evitar la escasez de alimentos en la nación”. Al Sr. Calderón se le olvida que conocemos que trabaja para las grandes corporaciones y que al eliminar las restricciones en los fármacos beneficia precisamente a esas transnacionales que tienen el ojo puesto sobre el país y quienes ponen en la bolsa (de valores) la salud de millones de mujeres y hombres y cuyas patentes (vean si no tienen razón de ser mis malos pensamientos) duran hasta 20 años, por lo que no se pueden fabricar medicinas genéricas nacionales, como alternativas, si no son comercializadas con Pfizer, Wyett, Abott Laboratories, Glaxo Smith Kline, Roche, Bristol Myers Squibb, entre otros.

Conmovedor. Las grandes industrias farmacéuticas se tocan el corazón y en un arranque de compasión corporativa, aceptan bajar los precios de los medicamentos excesivamente caros ¿Por qué? Muy sencillo para registrar medicamentos en México es necesario que el solicitante cuente con una fábrica instalada en territorio nacional. Sin esa restricción los laboratorios internacionales de todas formas salen ganando.

Una vez más el neoliberalismo demuestra que no es un modelo social, sino económico; el derecho a la salud, en ningún tiempo debiera estar supeditado a intereses comerciales, los movimientos sociales debemos atender estos signos como retrocesos concretos en la organización humana, exigir mejores políticas públicas que promuevan la prevención, la asistencia y la idea de que otro mundo es no sólo posible, también necesario y urgente.

PD. Esta nota la publiqué hace un año en el contexto de la Conferencia Internacional sobre el VIH Sida, hoy exigimos legislar para que nuestro país invierta en la Salud y en sus Instituciones. Debe castigarse a los responsables que propicien la quiebra de algún Instituto para promover su privatización bajo el riesgo de la integridad de los individuos.

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