viernes, 5 de febrero de 2010

¿HACIA DÓNDE NOS QUIEREN LLEVAR EN MÉXICO?

Serpaj_Morelos, Colectivo "Pensar en voz alta"

Sabemos que la realidad está constituida por procesos de corta, media y larga duración, y que la comprensión de ellos es lo que nos permitirá tener pistas para, por ejemplo, responder la pregunta que todos los mexicanos nos hacemos en estos tiempos de tanta incertidumbre, desesperanza e impunidad: ¿hacia dónde va el país? Sin embargo, a veces este análisis diacrónico es bueno combinarlo y cruzarlo con uno sincrónico: tomando una foto de un momento coyuntural, que si bien es sólo una parte del todo, también contiene en sí misma al todo. La semana pasada en México nos pareció especialmente significativa para tomar esa foto de la realidad mexicana actual. Reproduciremos aquí unas citas textuales de la prensa nacional (La Jornada, Crónica y Proceso), en la cual se reflejan las contradicciones reales que atraviesan a muchos actores nacionales de arriba. Las menciones se referirán a tres temas básicos: justicia, guerra y clase política, sin afán de interpretaciones o negativismo, a su vez omitimos otros temas claves porque ahora queremos centrar la mirada en esta interrelación de la estrategia cupular. Proponemos, en cambio, un ejercicio al lector: relacionar las citas textuales entre sí, primero por tema y luego combinando los temas, y a partir de los observables o inobservables hallados avanzar hacia algunas preguntas e hipótesis de ¿hacia dónde va México?

1. La trampa de la guerra nuestra de cada día.
Llama poderosamente la atención la declaración del PRI, a través de su diputado Jorge C. Ramírez quien reveló en la Cámara “que México está calificado como el país sin guerra más violento del mundo” (25 enero), al mismo tiempo que “El gobierno federal edificó un cuartel militar junto al rancho San José, propiedad de la familia de Margarita Zavala, y lugar de descanso del presidente” (22 enero). Si no hay guerra, ¿Cómo conceptualizaríamos entonces el siguiente hecho social?: “Un grupo de indígenas priístas armados con armas de fuego y machetes (OPDDIC)…invadió el jueves pasado tierras de la comunidad zapatista de Bolón Ajaw” (Junta de Buen Gobierno del caracol Corazón del Arco Iris de la Esperanza, 25 enero; hubo otro ataque en esos días en Montes Azules). A su vez, paradójicamente, en esos días los propios empresarios, muy bélicos siempre hacia el zapatismo, declaran que siguen “Vigentes causas de la rebelión del EZLN: Coparmex” (19 enero).
En tanto, la sociedad civil está atrapada entre dos fuegos cruzados y el aterrorizamiento: mientras unos manejan números ‘tranquilizantes’ cómo que “La cifra de muertes relacionadas con el crimen, similar a la del 98” (Genaro García Luna, SSP, 22 enero), la prensa muestra otra cara del país: “Reportan el asesinato de 32 personas…en seis entidades. Ataque de un grupo armado a instalaciones policíacas de Sinaloa” (20 y 22 enero); esto último está muy ligado a que “En tres meses han renunciado 145 policías en Ciudad Juárez, por miedo” (24 enero). A su vez, los del bando delictivo “Dejan cabeza cercenada y una flor en la tumba de El jefe de jefes, en Sinaloa” (18 enero). Respecto al otro bando, por un lado se testimonian “Abusos aberrantes de soldados en operativos anticrimen” (Human Rights Watch, 21 enero), y, por otro, las autoridades lo niegan afirmando que “Es doctrina castrense el irrestricto respeto a los ddhh” (gral. Benito Medina, dir. De Educación Militar y Rectoría, 21 enero).
Como complemento, está la otra guerra, la del hambre: “En el umbral de la pobreza 40 millones de mexicanos (37.5% de la población)” (Observatorio de Política Social y DH, 18 enero); “se dispara la inflación a nivel máximo en 11 años” (Banxico, 23 enero).

2. No veo, no oigo, no hablo.
Ante toda esta creciente violencia social de diferente tipo, los ciudadanos no dejamos de interrogarnos acerca de cómo defendernos, del estado de derecho y la impartición de justicia. Por un lado, vemos entonces los pactos y simulaciones entre la clase política: “Ninguna autoridad federal tiene abierta investigación alguna en contra de funcionarios de mi gobierno” (Marco Adame, gobernador, 22 enero, para ampliar información véase Proceso del 10-1-10); “Pto. 1 Acuerdo: Los representantes del Ejecutivo y Legislativo de Morelos establecen su respaldo a los operativos de carácter federal, estatal o municipal que contribuyan a la paz y tranquilidad de los morelenses, no obstante, se exige a las autoridades de los tres órdenes de gobierno el respeto de los derechos humanos y las garantías individuales…2- Si en el ejercicio de las funciones de seguridad se cometen excesos, que se investigue…5- Respaldar cualquier investigación…sobre servidores públicos…” (23 enero).
Por otro lado, la tremenda realidad de los que no están en el pacto: “México, el país más peligroso de la región para defensores de derechos” (Informe 2009 de Amnistía Internacional, 22 enero); “Impunes 98% de los homicidios de periodistas y defensores de derechos: ONU” (20 enero).

3. Ganar nada para perder todo.
La falta de esperanza ciudadana en la actuación de las instituciones del poder judicial y ejecutivo, podría tal vez compensarse con acciones positivas de la clase política del poder legislativo. Y, en cambio, nos encontramos con el gatopardismo (cambiar para que todo siga igual) más cínico de las últimas décadas en México, al grado que un partido puede desconocer al presidente de la república pero pactar con el jefe del partido de ese presidente, disfrazando la corrupción de pragmatismo. Un bando haciendo malabarismos lingüísticos para esconder su ideología: “Las alianzas que están siendo consideradas con el PAN son para cambiar la realidad en algunos estados con cacicazgos muy duros” (Manuel Camacho, 22 enero). “Para convencer la izquierda debe dar triunfos, no sólo ideologías” (M.Camacho, 24 enero). “En las alianzas PAN-PRD no se antepone el pragmatismo a la tradición ideológica del blanquiazul” (S.Creel, 24 enero). A su vez, el bando atacado, critica lo que ellos han inventado: “Promiscuidad política la boda PRD-PAN” (Manlio Beltrones, 24 enero).

4. Se cierran las puertas: la función va a comenzar.
A medida que este proceso social, instalado desde arriba, avanza vertiginosamente en nuestro país, las contradicciones entre los actores se hacen cada vez más transparentes y difíciles de legitimar públicamente, por lo que aumenta el uso arbitrario de la violencia material y la simulación discursiva para mantener el control del poder. Vemos así cómo en México los espacios de la justicia, de la paz y de la política se están cerrando cada vez más, a partir de un ocultamiento de la realidad y una peligrosa normalización de la guerra y militarización. Hechos políticos que en apariencia se quieren vender en los medios como apertura y modernización, son en realidad brutales regresiones y cerrazón de espacios: ¿por qué la oposición dizque progresista está entregando la elección del 2012 al PRI? o ¿significa algo diferente la posible alianza PRD-PAN para dizque derrotar al PRI en 2010?

Surge entonces la pregunta acerca de ¿quién en México –y fuera- está empujando a parte de la sociedad civil y movimientos sociales a la espiral de violencia, a la trampa de la guerra, a la desesperación, que muy diferentes actores han llamado “estallido social”? Nuestra sociedad está siendo arteramente agredida hacia sus actores justicieros e inyectada de miedo, en muchos casos ya terror, con el fin de lograr su inmovilidad, complicidad pasiva y desánimo. Es la garantía que se cumplan la profecía de la guerra y la victoria del gatopardismo.

5. Impune censura en la Radio y TV del Congreso en Morelos.
Como corolario, un tema que nos toca de cerca como sociedad civil, que si bien no está en la misma escala de lo que acabamos de reflexionar, no deja de ser parte del mismo proceso por la cerrazón de los espacios civiles. Tomemos una foto con mayor zoom hacia nuestra realidad morelense. Ha pasado casi un mes desde que en forma totalmente arbitraria, represiva e impune, algún diputado local (Omar Guerra a la cabeza) y directivos de la Radio y TV del Congreso, cancelaron varios programas producidos y muy escuchados por la sociedad civil morelense: Palabra en Juego, Red Migrante, Diversalia, Tan lejos tan cerca, etc. Esta escandalosa censura está en perfecta consonancia con la reciente petición del presidente Calderón a los embajadores: “Hablen bien del país”, y por supuesto cualquier invitación a desarrollar un pensamiento autónomo y crítico –como la de estos programas- es una amenaza al poder.

Este hecho ya es muy grave, pero hay otro inobservable que no es menor: ¿dónde está la solidaridad y lucha de la sociedad civil morelense ante tamaña injusticia? ¿dónde están las acciones de los miembros de otros programas de esta radio u otros medios estatales? Me pregunto si hay algún individuo u organización estatal progresista que aunque fuera una vez no haya usado alguno de esos programas para plantear sus necesidades, demandas u opiniones. Estoy casi seguro que ni uno. Nadie duda que estamos en una época donde el poder y la influencia de los medios es enorme, al grado incluso de decidir elecciones como en el 2006, por tanto no se pueden tratar a la ligera las consecuencias de esta censura. De ahí que nos preguntemos como sociedad civil: ¿cómo es posible que normalicemos y estemos pasivos ante el hecho social que el poder político partidista más ignorante, inculto y represivo estatal nos quite el derecho a hacer oír nuestras voces a un público más amplio? ¿dejaremos entonces de luchar a través de los medios? No deberíamos olvidar la advertencia que nos hacía Hannah Arendt acerca de que la eficacia del terror de estado para instalarse depende del “grado de atomización social. Todo tipo de oposición organizada ha de desaparecer…”.


Pietro Ameglio
La Jornada_Morelos
1ª febrero 2010

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